7.7.12

DESPEDIDA SOLTERA MUY "GIRLY"

Cuando daba a mis amigas la noticia de que Pau y yo nos íbamos a casar, algunas me preguntaron por la tradicional despedida de soltera y yo, que no quería nada de lo tradicional, decía que no quería tener una. Tuve dos amigas del alma que no me hicieron ni caso y que me prepararon cada una la suya, Yanina en Barcelona (que ya conté aquí) y Katia en Palma (ayudada por Cris, Mar, Anna y todas las demás, que cada una puso su granito de arena, oye). Ahora, que puedo contar como fueron las dos, os debo decir que no os quedéis sin despedida de soltera y que por favor, las amigas que se encarguen de preparárosla, que os conozcan muy bien y que os la diseñen lo más personal posible, así no fallarán. Como no fallaron mis amigas, cada una de las despedidas que tuve fue fantástica, inolvidable y sobre todo personal, con mis gustos en cada detalle y eso se agradece.

Bueno, vayamos al día D, la única información que tenía de esta despedida en Mallorca era el día y la hora a la que tenía que estar lista, nada más. Desde el día anterior me empezaron a enviar mensajes de whatsapp para ir poniéndome nerviosa, y lo consiguieron. Al día siguiente me enviaron fotos de uno de los sitios donde se celebró la despedida, con vistas a la Catedral de Palma, cosa que me despistó todavía más porque desconocía el lugar, además de enviarme otros mensajes con la cuenta atrás de las horas que iban quedando hasta la hora en concreto en que se produciría el evento esperado.


A la hora acordada me enviaron otro mensaje diciéndome que fuera asomándome al balcón de mi casa, me asomaba y nada, hasta que me enviaron otro diciendo que vendría un taxi, que cuando lo viera llegar bajara a la calle y me subiera en él. El taxi llegó y me fui corriendo, estaba super impaciente por saber dónde me llevaba. El conductor fue super simpático y me contó que su servicio tenía como instrucción que no me desvelara el destino al que me llevaba, además me regaló el ticket donde lo indicaba, como recuerdo, ¡más majo el hombre!

La dirección a donde me llevaba fue al primer piso donde viví en Mallorca, en el animado y pintoresco barrio de Santa Catalina. Nada más llegar al portal me asaltaron mil recuerdos, sobre todo de la primera vez que entré en él, subí esa escalera, llamé al timbre y conocí a Marina, la que fue mi compañera de piso mis dos primeros años en la isla y la que se convirtió en una de mis mejores amigas. A la excitación que llevaba yo encima por asistir a mi despedida de soltera sin saber qué iba a pasar, se sumaba la emoción de los recuerdos de mi etapa aquí, en Palma. En la puerta de la calle había una etiquetita con una palabra escrita que estaba atada a un hilo, en la puerta de la casa otra etiqueta, os podéis imaginar que mi misión consistía en ir siguiendo el hilo e ir leyendo lo que me querían decir mis amigas: "Algo muy dulce está a punto de suceder". En la entrada de la casa estaba mi amiga Xisca, encargada de grabar mi llegada. La última etiqueta estaba ubicada en el lugar donde todas las demás me esperaban: la terraza-huerto de la casa. Al verme bajar las escaleras se pusieron a aplaudir y yo a saludar, cual celebrity, fue la mar de divertido y también emocionante ver las caras de todas ellas, la mía debía ser de alegría total pues estaba como una niña cuando llegan los Reyes Magos o algo así, bueno, las fotos hablan por mí.


MUCHAS AMIGAS Y CURSO DE GALLETAS

Lo que me esperaba allí fue un curso super chulo de galletas con fondant, habían contratado a una profe que vino expresamente, además de regalitos para todas y para mí. Para ellas una chapita de tela con mi cara, y para mí este estupendo delantal como futura Mrs. Waelder, todo ello obra de las fantásticas manos de mi súper apañada amiga Cris.


Nos lo pasamos pipa con el fondant, lo amasamos, coloreamos, cortamos con moldes, lo intervenimos...todo ello para decorar las galletas a nuestro gusto. La verdad es que salieron verdaderas obras de arte, algunas de mis amigas se lo curraron mucho, también se notaba las que son artistas, que les viene de oficio. El fondant fue todo un descubrimiento, me vino muy bien aprender a trabajar con él ya que lo utilizaré en más de una ocasión, seguro. Como sorpresa a la hora de la merienda aparecieron unas bandejas con madalenas de zanahoria y frosting de queso que hicieron las delicias de todas, además Xisca me regaló unas con mi nombre.


 TUPPER SEX EN UN CAFÉ

Después de tanto currarnos las galletas bien nos merecíamos un descanso, tras "petar un poco la xerradeta" me llevaron hasta uno de mis cafés preferidos, el Buenos Ayres, un lugar estupendo donde sentirte como en casa.


El Buenos Ayres se encuentra una antigua casa mallorquina de planta baja convertida en cafetería, así que tiene diferentes estancias a cual más agradable donde pasar horas leyendo mientras desayunas, comes o haces un brunch riquísimo. Mis amigas habían reservado el saloncito más grande, allí yo creía que íbamos simplemente a tomar algo y a comer las galletas mientras charlábamos, pero no: ¡me sorprendieron con una sesión de tupper sex!


No me lo esperaba para nada, cómo nos reímos, y es que tanta chica junta y tanto juguete sexual no era para menos. Al final de la sesión cada una pudo hacer sus compritas, a mí me regalaron una caja llena de muchísimas cosas que no os voy a contar aquí...

PASEO CON RECUERDOS Y REGALOS

Al acabar la sesión me llevaron a dar un paseo, pero no fue un paseo cualquiera, no, fue un paseo por algunos de los lugares más importantes de mi vida en Mallorca desde que llegué hace seis años. Primero salimos del barrio de Santa Catalina, donde tan bien me lo pasé y tanta gente conocí, cuando vivía allí no me hacía falta salir del barrio, pues allí lo tenía todo. Luego nos dirigimos hacia el museo Es Baluard, donde había deseado trabajar y donde ahora trabajo, allí me regalaron un poster que decía "I am the new wife" con reminiscencias del proyecto "We are the new slaves" del artista y amigo Tomeu Sastre (gracias Anna).


Continuamos nuestro camino por el barrio Puig de Sant Pere y en seguida llegamos a la c/Sant Feliu, donde se encuentra mi antigua casa y primera que compartí con Pau, ¡qué recuerdos! fue como ir volviendo hacia el pasado, sobre mis propios pasos. Poco después llegamos hasta Cort, por las mismas calles que recorría cuando Pau y yo vivíamos separados e iba a menudo de mi casa a la suya y viceversa. Allí sentadas bajo el legendario olivo que se encuentra delante del Ayuntamiento me hicieron recordar mis inicios con Pau y qué me unía a las amigas que compartían la despedida conmigo, fue muy bonito, ¡me asaltaban tantos y tantos recuerdos!


Poco a poco llegamos al barrio de la Calatrava, donde viví mi etapa de trabajo en el colegio Montesión, y llegamos hasta el colegio donde di clases de Lengua y literatura castellana e Historia del arte a chicos de bachillerato, y a pocos pasos a mi otra antigua casa en la c/Pelletería, una casa que adoraba y que dejé para compartir otra más grande, por fin, con Pau. Me emocioné mucho viendo el balcón, que todavía tenía los mismos geranios, y la ventana de la que era mi habitación, ¡cuánto me costó dejar ese piso sin haberlo disfrutado más!


CENITA CON MOJITOS, VIDEOS Y PHOTOCALL 

En ese punto me regalaron una cajita con una pajita dentro, pista de lo que iba a ocurrir a pocos pasos de allí, ¡unos mojitos! En el portal de al lado vive mi amiga Neus, que muy generosamente había prestado la terraza de su casa para realizar el fin de fiesta: una cena fría preparada con platos realizados por cada una de ellas, dulces y salados (yo creía que eran de catering de restaurante por lo mucho que se lo habían currado) y mojitos, muchos mojitos. La terraza era espectacular, por un lado se veía la iglesia de Sant Francesc y por el otro la Catedral de Palma, así que unas vistas únicas de la ciudad.


Todo estaba decorado monísimo, con muchas velitas, mucho banderín, mucha pizarrita con los nombres de la comida y mucho mucho bonitismo. Pero eso no fue todo, en un momento dado me regalaron un librito con mi cara en la portada que anunciaba "El día que te conocí", título de una canción de la Bienquerida. Cada página tenía un código QR con el nombre de cada una de ellas, cada código se convertía en un vídeo en el que explicaban recuerdos del día en el que nos habíamos conocido, otros recuerdos o deseos de felicidad por el paso que Pau y yo estábamos a punto de dar. Fue una sorpresa total y un currazo añadido a todo lo que habían currado ya, ¡qué tías! Cada vídeo me emocionaba más y más y ahí fue cuando no es que soltara la lagrimita, sino cuando lloré a moco tendido y es que no era para menos: que si mis compis de la Fundación Pilar i Joan Miró grabando  en lugares del museo donde trabajé mis dos primeros años, en la oficina donde compartimos tantas cosas, contando cosas tan divertidas que eran anécdotas y expresiones muy nuestras de aquellos tiempos y recordando nuestros inicios como amigas y yo mis inicios en la isla; que si mis compis de mi primer piso grabando en la terraza de casa y recordando anécdotas de los viejos tiempos, una compi del colegio Montesión se grabó en nuestra clase compartida de bachillerato de letras y apareció nuestro jefe por ahí a saludar; otras se grabaron Es Baluard, un día que habíamos quedado allí, deseandónos a Pau y a mí, tal para cual, lo mejor en nuestra nueva etapa, otras desde su casa, otras creando una animación, todos los vídeos fuereon diferentes, pero cada uno de ellos me llegó al corazón.

Después de tanta emoción continuaron los mojitos y empezó el bailoteo con mis canciones preferidas de The Pinker Tones y Papa Topo, entre otros. Luego llegaron las fotos en el estupendísimo photocall con pelucones, pamelas, boas, gafas de sol, etc. y pizarritas donde escribir mensajes. Todo ello fue digno de una despedida con un toque muy "girly", inolvidable, emotiva, divertidisíma y sobre todo llena de buen rollo y feeling que se creó con todas las amigas que pudieron estar conmigo compartiendo ese momento.


Mil gracias a todas ellas (Katia, Cris, Mar O., Marina, Luz, Sandra, Xisca, Mar B., Irene, Neus, Anna, Berta, Joana Mª, Marta, Elena, Mar C. Carol, Marian, Eva y Toñi) por haberlo preparado todo con tanto mimo, por hacerme llorar de emoción, por hacerme reír como nunca y por ofrecerme tantas emociones en tan poco tiempo. Si hubiera tenido tiempo de soñar con la despedida hubiera soñado con una despedida con muchas amigas, sin el típico boy y las diademitas con pollitas, con cursillo de algo dulce, con mucha comidita rica, en mis lugares favoritos y con mucho washi tape, todo eso ocurrió y más todavía, porque ver las caras de alegría de todas ellas y ver la mía de alegría (mi cara de Reyes Magos como dice Pau) en las fotos es impagable. Creo que todas estuvimos muy a gusto, y eso que algunas se conocieron ese día, y lo pasamos realmente bien, de eso se trataba.

Ahora, después de haber vivido dos despedidas tan increíbles ya estoy preparada para organizar las despedidas de las siguientes, ¡que tengo unas ganas! Aunque de momento organizaré una fiesta postboda en mi terracita con todas ellas para mostrarles las fotos tanto de la despedida, como de la boda y alguna de la luna de miel, una buena excusa para volver a pasar ratos divertidos juntas. Próximamente en vuestras pantallas.



4 comentarios:

  1. hola guapa!
    que tal fue la boda? y el viaje? la despedida me ha gustao un montón! :)
    un besazo!

    ResponderEliminar
  2. La boda fue muy romántica, emotiva y preciosa, como de película, todavía no me creo lo que vivimos. El viaje fue espectacular: Islas griegas + Provenza, ya estoy empezando los posts.

    Besos!

    ResponderEliminar
  3. Gracias Dánae, lo fue. ¿En MissMrs también preparáis despedidas de soltera?

    ResponderEliminar

Si te apetece comentarnos algo aquí tienes tu espacio: